Por Fabián González Checa

Fundador de The Digital Band y asesor de LUAfund

@fabiang

LinkedIn: fabiangonzalezcheca

Durante los dos primeros meses del 2020 todo apuntaba a que, por séptimo año consecutivo, España iba a volver a marcar registros históricos en los principales indicadores del sector turístico. Sin embargo, a finales de febrero comenzaron a disiparse esas previsiones por la inminente aparición de un nuevo virus, el COVID-19. 

Italia fue el primer país europeo en dar la voz de alarma a medida que las cifras de contagios y hospitalizaciones se disparaban por la rápida dispersión del virus, acelerada por la alta movilidad turística en el interior de Europa.

Los viajes intracomunitarios fueron el principal vehículo de dispersión entre los países europeos, haciendo que aquellos destinos con mayor éxito turístico fueran muy por delante en la primera ola del virus: Italia, España, Francia y UK fueron los países más afectados en la primera ola, dando lugar a una cascada de cancelaciones en las reservas de viajes en todo el mundo.

Enseguida llegaron las medidas para contener el virus; medidas que, aunque cada gobierno empleó distintas estrategias, tenían un denominador común: cierre de fronteras y reducción de la movilidad, que dejaron una industria global en pausa y unas previsiones dramáticas para los años venideros.

sector turistico

La innovación turística y la transformación digital: ya no más excusas

Ante este panorama desolador, y una vez recompuestos del shock inicial, la administración y las empresas de toda la cadena de valor turística se ven ahora obligadas a adaptarse forzosamente a un nuevo escenario en el que, aunque desconocido en muchos aspectos, sí tenemos la certeza de que debe afrontar retos comunes en el corto, medio y largo plazo. Tareas que, en el caso de España, teníamos pendientes desde hacía ya demasiados años.

Tarea pendiente nº1: transformación digital

En primer lugar, está el proceso de transformación digital, que en general las empresas turísticas han retrasado por una falta de visión a largo plazo mientras los indicadores económicos aprovechaban los favorables vientos de cola de la pujante economía global.

“Virgencita, virgencita, que me quede como estoy” ha sido la estrategia más común entre las empresas durante los últimos años. Sin embargo, esa estrategia tiene un recorrido tan corto como la duración de los ciclos económicos.

Ante el fin del último ciclo en el que estamos ahora mismo, aquellas empresas que no acometieran esos procesos de transformación digital se encontrarán en una situación más vulnerable que aquellas que comenzaron el proceso hace años, pues actualmente se encuentran exhaustas, sin capacidad de inversión, sin tiempo y sin el talento necesario para llevarla a cabo con éxito.

En España contamos con todo lo necesario para desarrollar un ecosistema tecnológico enfocado al sector turístico

Desde el punto de vista de proveedores tecnológicos, la falta de un ecosistema tecnológico propio dificulta todavía más la situación. En España contamos con todo lo necesario para desarrollarlo: hay talento, hay conocimiento y hay capacidad de inversión; pero falta demanda por parte de las empresas turísticas.

Tarea pendiente nº2: innovar

En segundo lugar, encontramos la innovación, tanto en producto como en procesos. Ante los cambios que se vislumbran en el comportamiento de los viajeros a raíz de esta pandemia global, parece lógico pensar que las empresas deben evolucionar para dar respuesta a las nuevas necesidades de los viajeros, mejorar la experiencia de usuario y ser más eficientes en costes.

Propuestas de restauración enfocadas al delivery exclusivamente están empezando a germinar, y el término Dark Kitchen será de los más habituales en las próximas aperturas. 

También llegan los “Alojamientos Co”: dotados de espacios de CoWorking, modelos híbridos enfocados a los remoters y nómadas digitales que aúnen la interacción social de un Hostel, el ambiente de un Coworking y las posibilidades de un Coliving, con una oferta adaptada al viajero de larga estancia.

Son sólo algunos ejemplos de lo que se empezará a ver en los próximos años (siempre y cuando las Comunidades Autónomas evolucionen la norma para dar cabida a éstos nuevos conceptos de alojamiento).

Tarea pendiente nº3: la concentración

El sector turístico nacional es un sector muy atomizado en el que la presencia de PYMES y MicroPYMES es mayoritaria en todos los segmentos, con la excepción del transporte aéreo y ferroviario. Así pues, estas pequeñas empresas carecen de los recursos suficientes (humanos, económicos, etc) para enfrentarse por sí mismas a los importantes retos de la industria actual, y muchas de ellas no tendrán otra salida que cerrar sus puertas, o vender a grupos más grandes a precio de derribo.

Por otro lado, la falta de cohesión y coordinación impide la creación de un grupo de presión fuerte con capacidad de negociar directamente con el gobierno central y local para forzar decisiones políticas que favorezcan a la industria.

La creación de grandes empresas turísticas ayudaría también a encontrar soluciones tecnológicas que redunden en una mejora de la eficiencia para todo el sector, captar mayor inversión privada y atraer el talento fugado, tan necesario ahora mismo.

Los retos en el medio y largo plazo para la recuperación del turismo

Por otra parte, en los últimos años, el debate sobre el modelo turístico ha sido un tema recurrente en todos los eventos profesionales y en las conversaciones de cóctel. Pero igual que ocurrió con la digitalización, se han retrasado las decisiones por las dinámicas turísticas globales que nos han favorecido.

Sabíamos que no podíamos seguir creciendo en volumen de visitantes, pero ahora la evolución del modelo turístico nacional hacia uno más sostenible no es una elección, es una falta de opciones. La sostenibilidad es una demanda real en auge por parte del cliente, entendida en sus tres enfoques: económica, social y medioambiental.

A) Enfoque Económico: ¿vienen menos turistas? Consigamos que gasten más.

Ante la caída prevista del turismo extranjero en los próximos años, parece razonable plantear una estrategia para elevar la oferta turística del país con el fin de compensar el menor volumen de turistas con un mayor gasto.

Si vienen menos turistas, tendremos que conseguir que gasten más. Especialmente en el segmento Sol y Playa, donde el mayor porcentaje de gasto se queda en manos de los turoperadores europeos en vez de en el país de destino.

Necesitamos un turista interesado en la vasta oferta cultural (Patrimonio histórico, cultural, gastronómico, etc) y de naturaleza que genere mayores ingresos en el país y que distribuya la riqueza de manera más eficiente, tanto en número de proveedores como en sus orígenes.

En España tenemos unos pocos destinos sobreexplotados unos pocos meses, mientras que el resto están vacíos durante todo el año y sólo son disfrutados por los turistas nacionales en verano y fines de semana y puentes.

B) Enfoque Social: que el modelo turístico evolucione 

En España se ha estudiado a fondo la relación entre el turismo masivo y el empobrecimiento del destino, además de otros efectos adversos derivados de la gentrificación: expulsión de los habitantes del centro de las ciudades, debido principalmente al encarecimiento de los inmuebles por una mayor oferta de alquileres de corta estancia, y por la desaparición del comercio local en favor de comercio enfocado al turista, entre otros.

Una evolución del modelo turístico, menos dependiente del Sol y Playa y más enfocado al patrimonio cultural reduciría drásticamente esos efectos adversos y generaría mayor riqueza y menor estacionalidad.

C) Enfoque medioambiental

Si el Sol y Playa ha sido hasta ahora el principal recurso turístico del país, la degradación de nuestras playas por la masificación de ciertos destinos supone una seria amenaza no sólo para el medio ambiente, sino también para nuestra principal propuesta de valor actual: Las Playas.

Quizá podría parecer un escenario bastante pesimista, pero no debemos pasar por alto que España es una potencia mundial en el sector turístico:

  • El World Economic Forum ha reconocido a España como el país más competitivo del mundo en turismo, 3 años consecutivos. 
  • Somos el segundo país del mundo que más visitantes internacionales recibe, sólo por detrás de Francia, y por delante de China y Estados Unidos.
  • Pero no sólo en cantidad, sino también en volumen de ingresos. España es el segundo país del mundo por ingresos derivados del turismo, sólo  por detrás de EEUU, y por delante de Francia. 
  • Nuestras hoteleras tienen copado todo el Caribe, y ahora se están expandiendo con éxito envidiable por Asia y el Sudeste asiático.
 sector turistico

Todos estos logros no se hubieran alcanzado sin la pasión, el talento natural y un profundo conocimiento de la industria turística, y ese conocimiento tan apreciado es precisamente lo que debemos exportar.

Sirva como ejemplo el gobierno de Escocia, que se ha basado en nuestros Paradores para  diseñar un plan de recuperación y transformación de sus castillos en hoteles.

Ante estos retos que hoy se nos presentan, en LUAfund tenemos la misión de detectar, identificar y apoyar a las empresas españolas que ya han probado su éxito en el desarrollo de soluciones innovadoras y/o tecnológicas, dotándolas de la inversión necesaria y acompañándolas en el proceso de crecimiento y expansión a otros mercados. 

Apostamos decididamente por la construcción de un ecosistema emprendedor tecnológico que ayude a la consecución de los objetivos de desarrollo sostenible de Naciones Unidas, que ayude a crecer a las empresas nacionales, que generen más empleos y que éstos sean de calidad.

Lo mejor está por llegar...

Lo mejor está por llegar...

 

Y lo tendrás en tu e-mail. Opinión, análisis, artículos, tendencias, noticias e invitaciones a eventos exclusivos. Apúntate y, Make it happen!

¡Genial! Suscripción hecha ;-)