Por Javier García

Partner de LUA

@javisensum

LinkedIn: javisintetia

Para explicar qué es una pyme innovadora —su rareza e importancia— me gusta pensar en una historia que me gusta mucho. Durante la Segunda Guerra Mundial, en una ciudad de Rusia, vivía un profesor de estadística que se resistía a pasar los días encerrado en un búnker, junto al resto de compañeros de su departamento. Sus compañeros vivían aterrorizados por las bombas. Pero él no. Confiaba demasiado en los números y en la probabilidad. Pero un día todo cambió. Y acabó accediendo a vivir en el búnker. Sus compañeros, extrañados, le preguntaron por qué había cambiado de opinión. Y su respuesta fue muy interesante: «vivimos en una ciudad de 7 millones de rusos y un elefante. La probabilidad de que yo sea alcanzado por una bomba es muy baja. Pero ayer, mataron al elefante». 

Las pymes innovadoras: un fenómeno complejo

Matar al elefante, ese fenómeno extraño, inesperado, con pocas probabilidades, son las empresas innovadoras. Hace años Gary Hamel, desde la London Business School, estudió que por cada 10.000 ideas innovadoras de negocio, sólo 1.000 acaban siendo realmente empresas. Y de esas, 2 acaban siendo pymes innovadoras, globales y con alto potencial de crecimiento. Como ves, esto es complejo. La complejidad se ha instaurado en nuestras vidas. 

Como decía en mi libro La Burbuja Emprendedora: el gran economista Tim Harford, cuyas columnas en el Financial Times son mundialmente conocidas, hizo famoso un estudio del MIT, denominado Economía de la Complejidad, en el cual calculaban que en una ciudad como Londres, Nueva York o Berlín, es decir, en un gran espacio cosmopolita, una persona puede tener acceso a más de 10.000 millones de referencias de productos y servicios distintos.

Cierto que en esa cuenta las sillas rojas y las negras suman como dos productos, o que en los más de 33 millones de libros que puedes comprar en Amazon suma como uno la versión en inglés, otro la de español, otro la electrónica y así. En realidad, en esencia son productos distintos, aunque esto no es muy relevante cuando retumba en tu cabeza el número de ¡10.000 millones de referencias para elegir! 

¿Entiendes ahora por qué crear una referencia nueva, un producto nuevo e innovador, algo con éxito global, es algo aún más difícil que matar al elefante ruso? Crear ideas innovadoras puede ser relativamente fácil, pero crear empresas, pymes innovadoras, con capacidad para vender, crear riqueza, empleo y ser una bomba de oxígeno para nuestra economía, es un reto crítico. Por esa razón me gustaría aportar mi pequeño homenaje desde LUAFund.

Tendrás que demostrar tu capacidad para aprender haciendo, tomar decisiones con escasa información y, sobre todo, que vives, conoces, sientes, piensas… como tu cliente. Esto es lo único que te permite llegar a crear una empresa, y después una pyme innovadora.

pymes innovadoras

Las ideas son experimentos, no empresas

Cuando tienes una idea de negocio, y solo una idea, tienes todo el lote completo de riesgos. Ya explicamos algunos en LUAFund y dónde invertimos. No quiero centrarme en este tipo de situaciones —porque invertimos en empresas YA constituidas, no en ideas—. No obstante, si te encuentras en esta situación, no quiero te vayas sin algunas claves:

1.- Por mucho que hayamos trabajado en un plan de negocio, por muchas conferencias, máster, reuniones y ‘PowerPoints’ que acumulemos, si no tenemos algo tangible con clientes, no tenemos una empresa, sino más bien un experimento.

2.- Da igual que hayamos ido al notario e ingresado 3.000 euros para crear una Sociedad Limitada: no es una empresa. Y evaluar un experimento es tremendamente complejo. Y, además de complejo, se trata de una de las fases de mayor riesgo a la que te encuentras como emprendedor, pero también como inversor.

 

Financiación para pymes innovadoras: ¿hay o no hay?

3.- Una idea, una hoja de cálculo con proyecciones de clientes, un mercado potencial, una idea sobre cómo distribuir, una precio aproximado, algo de inversión que consideras necesario. Una buena comunicación. Estas suelen ser las herramientas en esta fase de experimento.

Si acudes a una entidad financiera con estos mimbres, la respuesta será, en la mayoría de los casos, la misma: no hay financiación para ti. Pero no porque seas tú, hasta el fundador de Nike se pasó lo mismo… es la forma de pensar y operar de los bancos más conservadores. La forma de sortear la financiación, en estas etapas, con bancos es a través de bienes que hipotecar (garantizar), o bienes de tus padres, o garantes de todo tipo. O se transfiere ese riesgo a tu entorno más cercano o no hay financiación. La idea, el PowerPoint, y la Excel no sirven para mucho. Recuerda, son situaciones lógicas porque se tiene todo el cóctel de riesgos posibles a escala empresarial.

4.- Cuando tratamos con una entidad bancaria existe casi una imposibilidad manifiesta para evaluar el riesgo de una idea emprendedora, y más si eres un joven o con poca experiencia a tu espalda o no dispones de un capital inicial para invertir (lo que, si lo tuvieras, lo más probable es que no acudieras a pedir ese préstamo). La financiación de una idea y el primer día de una empresa innovadora es tremendamente compleja. 

5.- La solución para salir de esta fase es, como tal experimento, lograr la financiación mínima que te permita experimentar. Necesitas salir a la calle, estar con tus potenciales clientes, enseñarles lo que tienes, preguntarles, valorar su experiencia, evaluar con bisturí sus reacciones, lo que gusta, lo que no. Hacer pruebas con los precios. Buscar soluciones. Identificar cómo distribuir, visitar fábricas, conocer a potenciales aliados, ir a los lugares donde se compraría tu producto, observar quién compra, qué hace cuando compra… sumergirse en la competencia (hacerte fan, estudiarla y buscar qué se les está pasando por alto). Convertirse en el profesional más experto del mundo del mercado al que te diriges con tu idea innovadora. 

Puede que tu idea sea realmente revolucionaria y que no haya nada parecido —advertencia, seamos humildes, que ocurra esto es extremadamente difícil, asegúrate bien—. En ese caso, investiga bien algo que siempre existe: la necesidad. ¿Qué aporta al mundo que esa idea y esa empresa se consolide? 

ideas de pymes innovadoras

Existen inversores que quieren apostar por las ideas de muchas pymes innovadoras, pero ¿sabemos defenderlas bien?

6.- Tras este testeo de aprendizaje profundo, de preguntar y explorar con datos que hay un hilo por el que tirar, en ese momento el emprendedor puede abrir alguna puerta a capital, denominado, semilla. Inversores (aquí entran en escena los Business Angels, profesionales con recursos que invierten en las etapas más iniciales de una idea) que les gusta el alto riesgo pero que lo reducen apostando por muchos pequeños proyectos diversificados. Inversores que apuestan por ideas, con mucho olfato, experiencia e intuición en estos procesos. Pero para que inviertan en ella, hay que saber defenderlas bien: contestar a preguntas clave y mostrar un camino que es francamente duro. Y esto posiblemente te permitirá empezar: en ese momento estás abriendo las puertas hacia tener algo que realmente se pueda llamar empresa.

En definitiva, si tienes una idea, que a la vez es un experimento, y aún no tienes una empresa, tienes que crear toda la información relevante para saber que esa idea: resuelve una necesidad, hay quien está dispuesto a pagar por resolver ese problema o necesidad, es factible técnicamente, cuentas con el Equipo A necesario para lograrlo —equipo compenetrado, experimentado y con capacidades críticas de trabajar en terrenos desconocidos—. Tendrás que demostrar tu capacidad para aprender haciendo, tomar decisiones con escasa información y, sobre todo, que vives, conoces, sientes, piensas… como tu cliente. Esto es lo único que te permite llegar a crear una empresa, y después una pyme innovadora.

 

Una pyme innovadora nunca deja de pensar. Busca en cada rincón propuestas de mejora. Se abre a la colaboración, con otras empresas, con centros de conocimiento y con la sociedad en general. 

 

Una empresa moderna siempre tiene una cartera de experimentos inteligentes que realizar: ese es su ADN innovador

Pero ahora déjame que me detenga en las pymes innovadoras, aquellas con las que soñamos y trabajamos en LUAFund.

Para ello tengo que hablar, inevitablemente, de Eris Ries, el Elvis Presley del emprendimiento. Tuve ocasión de trabajar en su libro y escribir su prólogo en español, El Camino del Lean Startup. Esta obra es una radiografía perfecta para comprender qué es una empresa moderna y su conexión con la cultura de la innovación. Dice en el libro:

«una empresa moderna tiene la capacidad de fabricar productos de alta fiabilidad y calidad, pero también de descubrir nuevos productos para su fabricación.

Una empresa moderna es aquella donde todos los empleados tienen la oportunidad de ser emprendedores. Una empresa que respeta a sus empleados y sus ideas a un nivel fundamental.

Una empresa moderna es disciplinada y rigurosa en la ejecución de su actividad principal —sin disciplina la innovación no es posible—, pero también se vale de un conjunto complementario de herramientas de gestión emprendedora a fin de abordar las situaciones de incertidumbre extrema.

(…)

Una empresa moderna busca una cartera de experimentos inteligentes y amortigua los costes de los fracasos apostando por los experimentos que funcionan; además, utiliza un sistema de financiación dosificada que va aumentando a medida que se va probando el éxito»

Una pyme innovadora nunca deja de pensar. Busca en cada rincón propuestas de mejora. Trabaja de forma infatigable. Involucra a todo ser pensante que tenga una relación con ella. Se abre a la colaboración, con otras empresas, con centros de conocimiento y con la sociedad en general. 

Una pyme innovadora incorpora el fracaso en su ADN, porque un fracaso es un error, es información valiosa, es una necesidad recurrente para tomar mejores decisiones.

Una pyme innovadora mira con luces largas donde otras sólo lo hacen por el retrovisor. Una pyme innovadora asume siempre que lo mejor tiene que estar por venir. Siempre se puede aportar más al cliente. 

Una pyme innovadora tiene unos valores sólidos, y jamás los traiciona. Una pyme innovadora tiene un relato que atrae a los mejores, aunque no pueda pagarles los mejores salarios. Una pyme innovadora ilusiona, hace creer que los números llegarán, que el mercado se abrirá ante ella, que sabe las reglas del juego. 

Una pyme innovadora nunca piensa en local —salvo para aprender, testear y experimentar en entornos controlados— sino que es global. Pensar en global no es sólo exportar, es beber del mundo, aprender de él y aplicarlo a tu negocio de forma única

Una pyme innovadora incorpora el fracaso en su ADN, porque un fracaso es un error, es información valiosa, es una necesidad recurrente para tomar mejores decisiones. Una pyme innovadora no es una isla, jamás camina sola, siempre desafía la frontera del conocimiento

Una pyme innovadora sabe que sin sinceridad estaría muerta. La sinceridad constructiva abre unas puertas increíblemente deslumbrantes en los entornos laborales —muy acostumbrados al ‘no te pago para pensar y haz tu trabajo’—. 

Una pyme innovadora siempre busca recetas nuevas, sorprenderte, quiere darte algo más, iluminar tu mirada. Una pyme innovadora agenda la innovación, es una herramienta de trabajo más en todos los rincones de la organización. Una pyme innovadora hace lo que dice. 

Una pyme innovadora sabe que sin sinceridad estaría muerta. La sinceridad constructiva abre unas puertas increíblemente deslumbrantes en los entornos laborales —muy acostumbrados al ‘no te pago para pensar y haz tu trabajo’—. 

Una pyme innovadora es ágil a la hora de usar sus finanzas. Sabe enfrentarse a la incertidumbre siempre con reservas en el depósito. Trata de aportar entornos controlados para experimentar. Mide, aprende de todos los movimientos que hace. Usa la información para convertirla en conocimiento, en un activo más. 

Usa las finanzas para hacer estrategia: qué precios, qué costes, qué pasaría si, qué decisión tomar, qué riesgo estoy asumiendo, qué alternativas hay… Las finanzas actúan como para ser flexibles, como un GPS.

estrategia de inversión de un fondo de capital riesgo

Una pyme innovadora crea ecosistemas, tupidos ecosistemas digitales y físicos, con empresas similares o diferentes, observa a su alrededor e integra. Una pyme innovadora tanto si tiene tiene dinero o lo necesita siempre actúa igual: lo usa a cuenta gotas. Y aunque necesite dinero, busca valor por encima de los euros a cualquier precio. Valor en el accionista, valor en el empleado, valor en el proveedor, valor en la comunicación, valor en la forma de trabajar, valor en la forma de escucharbusca lo intangible, lo inteligente, lo poderoso que muchas veces es imposible de comprar

Una pyme innovadora siembra siempre, en cada paso, aunque no esté en una Excel, aunque el retorno no sea inmediato. Aunque parezca que no tiene sentido. No quiere el último euro, quiere aportar valor, sembrar valor, para cosechar más y más valor aún. 

Una pyme innovadora es el puñetero elefante y no tiene miedo a serlo. No teme a que el mercado la arrincone, porque abrirá, como el agua, el camino para volver a emerger con más fuerza.

Cuando entrevisté a Eric Ries en Sintetia, me decía: «Una empresa moderna siempre trata de crecer, y evolucionar, a través de productos superiores, con un servicio superior a sus clientes. La palabra clave aquí es superior… Cuando lo miras desde esa arista es difícil encontrar empresas modernas, de verdad. Debido a que se requieren nuevas ideas que rompan con una tradición, que tiene veinte siglos, en la forma de hacer las cosas. Pero el viaje de crear una empresa moderna es muy poderoso».

Por lo tanto, una pyme innovadora es una aspiración, una lucha constante por algo superior, por romper las normas del juego y crear otras. No son los productos, son las necesidades. No es la tecnología, es lo que resuelves con ella y a dónde puedes llegar. No son los empleados, es su capacidad incansable por hacerlo mejor cada día. No es el dinero, es cómo lo usas. No es el cliente, sino cómo le llegas a su alma. 

No hay verdades inmutables en los negocios. La única ley física es que los modelos de negocio, y las empresas, se oxidan. Y no es fácil evitarlo. Una pyme innovadora trabaja de forma incansable por no oxidarse, por tratar de crear la fórmula de su eterna juventud en el mercado.

¿Y sabes qué? En LUAFund confiamos en que hay muchas pymes innovadoras ahí fuera

En muchos sectores, con mucha ilusión, con una capacidad increíble para crecer y demostrar al mundo que las empresas son grandes instrumentos para bombear progreso y futuro

Por eso no sólo les aportamos dinero, eso lo podría hacer cualquiera que lo tenga. Les aportamos esa misma pasión, el mejor acompañamiento de un equipo de élite de asesores que desayunan, comen y cenan pensando en cómo ayudar a que esa pyme innovadora crezca. Esas pymes innovadoras no sólo tienen una capacidad extraordinaria para ser rentables. Además, y para ellas es lo más importante, quieren ser inolvidables. Quieren dejar huella en nuestros sentidos y aportar el valor a nuestra sociedad

Aupemos a las ¡empresas innovadoras! Nos jugamos nuestro futuro como sociedad.

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