Por Paulina Beato Blanco

Catedrática de Análisis Económico Técnico Comercial y Economista del Estado

@FundLua

LinkedIn: /luafund/

“Productivity isn’t everything, but in the long run it is almost everything ”  

Paul Krugman 

LUA invierte en empresas pequeñas y medianas que ya disponen de un producto o servicio contrastado en el mercado y además, que cuentan con gestores capaces y comprometidos con el desarrollo empresarial.

La estrategia  de LUA es hacer crecer la productividad empresarial empujando un equilibrio eficiente y sostenible entre innovación, inversión y tamaño empresarial.

A continuación, se exponen las bases de esta estrategia dando respuestas a tres preguntas:

  • ¿Por qué la productividad?
  • ¿Importa el tamaño?
  • ¿Es suficiente la innovación?

 

¿Por qué y qué es la productividad?

La productividad es una relación entre los factores y los niveles de producción que mide la eficiencia con la que se utilizan los insumos (la mano de obra, la energía, el capital) para producir bienes y servicios.

La productividad del trabajo se considera una fuente clave de crecimiento económico y competitividad.

Y, como tal, es una información estadística básica para muchas comparaciones y evaluaciones del desempeño de los países. 

Nótese que la renta por habitante en un país, un indicador de clave del bienestar junto con la distribución de la renta, es igual a la productividad del trabajo multiplicada por la proporción de personas que trabajan. Por tanto, los aumentos de productividad que vayan acompañados de aumentos de empleo tendrán un gran impacto en el bienestar de una sociedad.

La igualdad entre los salarios reales y la productividad del trabajo es un criterio guía de las economías de mercado.

Por ello, cuando se producen aumentos de productividad empresarial, los caminos para restablecer dicha igualdad son los aumentos de los salarios reales y del empleo.

Así pues, si los aumentos de productividad  son absorbidos en parte por aumentos de los salarios reales y en parte por nuevos empleos, se abre la posibilidad de que las empresas puedan crecer y alcanzar un tamaño adecuado a su tecnología y a las condiciones de los mercados, y a la vez aumentar los salarios de sus trabajadores. 

Si el objetivo es acercar la renta por habitante de España a la de los países más avanzados de la Unión Europea, es necesario avanzar simultáneamente por dos caminos: el aumento de  la productividad del trabajo y la integración de más personas en el proceso productivo.

Los aumentos de productividad permiten dichos avances. Las siguientes cifras de 2019 ilustran el déficit de España en renta por habitante, productividad y empleo en relación a otros países avanzados de la UE:

  • La renta per cápita en España era  aproximadamente el 73,4 % de la media de los cuatro países más desarrollados de la Unión Europea: Alemania, Francia, Italia y Reino Unido.
  • La productividad por trabajador en España era aproximadamente el 85% de la de esos mismos países
  • La proporción de la población que trabajaba era del 42 % en España, mientras que era del 52% en Alemania y el 50% en Francia.

Los aumentos de productividad que vayan acompañados de aumentos de empleo tendrán un gran impacto en el bienestar de una sociedad.

Fuente gráfico: Eurostat

¿Importa el tamaño de las empresas?

Una observación empírica ampliamente contrastada es que las grandes empresas son más productivas que las empresas pequeñas.

Asimismo, es también observable que las empresas españolas son más pequeñas y menos productivas que sus homólogas europeas. 

La composición del tejido empresarial español está notablemente sesgada en favor de las microempresas cuya importancia en términos cuantitativos es mayor a la que se observa en otras economías europeas a las que España quiere acercarse.

Por ejemplo, en España las empresas con hasta nueve trabajadores contribuyen al 25,7% del valor añadido total frente a la contribución cercana al 15,6% que tienen en Alemania.

Una pregunta relevante en relación al binomio tamaño-productividad empresarial es  la siguiente: ¿son menos productivas porque son más pequeñas o son más pequeñas porque son menos productivas?

Un informe del Banco de España de 2016 aborda esta pregunta y estima la causalidad entre productividad y tamaño empresarial  explotando microdatos de empresas españolas.

Los resultados sugieren que los incrementos de productividad van acompañados  de  aumentos en el tamaño empresarial. Sin embargo, no  observan ganancias de productividad tras episodios de aumentos en el tamaño empresarial. 

Los resultados sugieren que la relación entre productividad y tamaño empresarial requiere de  un cierto equilibrio en su evolución. 

Dos ideas relevantes de la compleja relación entre tamaño y productividad:

  • Primera, los incrementos de productividad empujan el crecimiento empresarial al permitir mayor generación de beneficios, y estos a su vez más empleo e inversión. Por tanto, no son pensables crecimientos sostenidos de productividad sin crecimiento del tamaño empresarial.
  • Segunda, la productividad está anclada en otras variables: la organización, la innovación y la inversión que a su vez necesitan un cierto tamaño . La comparación con otros países europeos sugiere que España está por debajo de Alemania, Francia, Italia y Reino Unido en estos determinantes de la productividad.

En los años 2009-2017 la escasez de inversión no permitió la incorporación masiva de las innovaciones a los procesos productivos. La innovación no empujó la productividad.

¿Es suficiente la innovación?

Todos los indicadores de innovación muestran crecimientos explosivos durante el periodo 2007-2017, mientras que las estadísticas muestran que la productividad ha estado estancada en prácticamente todas las economías. ¿Por qué?

Los años 2009-2017 fueron años de bajo crecimiento, escasa demanda y bastantes restricciones de crédito. La empresas no esperaban frutos de la inversión, y en muchos casos ni siquiera tenían acceso al crédito.

En la mayoría de sectores solo se hicieron inversiones de mantenimiento. En consecuencia, la escasez de inversión no permitió la incorporación masiva de las innovaciones a los procesos productivos. La innovación no empujó la productividad.

Algunos sectores fueron afortunados durante esos mismos años. En particular,  los sectores de comunicación y tecnologías de la información experimentaron un fuerte crecimiento de la demanda,  generaron enormes excedentes y realizaron enormes inversiones en nuevas tecnologías. Y  precisamente en estos sectores la productividad floreció. 

En EEUU el crecimiento de la productividad en los sectores de Comunicación y Tecnologías de la información fue del 2.7 % anual durante la  década 2007-2017, mientras que el resto de sectores tienen un crecimiento de la productividad inferior al 0.7%. 

Reflexiones finales: cómo mejorar la productividad empresarial

1. La productividad  tiene que ser el centro de cualquier estrategia.

Siempre que pretenda acercar el bienestar de los ciudadanos españoles a los niveles de nuestros socios europeos mejor situados.  

2. El tamaño empresarial, la innovación y la inversión son relevantes para empujar aumentos sostenidos de productividad.

Pero los mismos no son suficientes. La clave está en su articulación. Pueden articularse entre sí generando un círculo virtuoso de “difusión de la innovación-productividad-crecimiento”, o destruirse entre ellos y generar un estancamiento secular del que puede ser difícil salir. 

3. LUA asegura una equilibrio sostenible entre la innovación, la inversión y el tamaño empresarial.

Y se cimenta en dos pilares: la calidad de los gestores y un compromiso transparente y medible con los objetivos de desarrollo sostenibles (ODS)

 

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