Por José Carlos Díez

Partner de LUA

@josecdiez

LinkedIn: josé-carlos-díez

Escribo este artículo en el vuelo de avión tras una semana en Israel. Había estudiado y escuchado  mucho de este país pero no lo conocía. El viaje era de negocios acompañando a Trampoline, una empresa argentina que con el apoyo de la Secretaria Iberoamericana hemos conseguido traer a España para hacer su desarrollo internacional. La empresa tiene su sede en el parque tecnológico de la Universidad de Salamanca y está desarrollando un market place para transferencia tecnológica en Iberoamérica. En España y América Latina tenemos excelentes investigadores y mucho desarrollo tecnológico pero nos falla la transferencia y la conexión con las empresas y el capital riesgo para que se transformen en ventas, empleos y buenos salarios.   

Israel es, junto con San Francisco y Boston, el mayor centro mundial de desarrollo tecnológico

El objetivo del viaje era aprender de su ecosistema y conseguir acuerdos de colaboración con sus principales centros tecnológicos. Air Europa tiene un vuelo diario a Tel Aviv en cuatro horas, algo más comparado con volar a Londres. Aterricé y me fui en tren de cercanías a Jerusalén. Se tarda 20 minutos y tiene un coste de 4 euros. 

El tren te deja en el centro de la ciudad y puedes ir andando o en tranvía al centro. La experiencia espiritual es brutal para un cristiano. Visitar todos los lugares en los que Jesucristo fue apresado, juzgado, crucificado y resucitado es una experiencia muy recomendable.

Visitar el muro de las lamentaciones, antiguo templo de Salomón, y ver a los judíos hacer sus rezos es también espiritualmente muy intenso. Y subir a la plaza de las Mezquitas y ver a los musulmanes rezar en el lugar que, según el Corán, pisó Mahoma al bajar de un animal alado, es igualmente impactante. 

Contratamos un guía que nos hizo una explicación magistral del contexto histórico de los monumentos de la ciudad, clave para comprender el conflicto actual.

Israel recibe menos de 3 millones de turistas y menos que la isla de Lanzarote. Toda la información que llega a España de Israel es de conflictos e inseguridad y seguramente eso les hace un destino turístico poco atractivo. Mi percepción esta semana es que es el país con mayor integración multicultural y multireligiosa en el que yo he estado. 

Al día siguiente fuimos a visitar la Universidad de Jerusalén fundada con el apoyo de Albert Einstein. Con menos alumnos que mi universidad de Alcalá, han tenido 8 premios Nobel.

Yizzum es la oficina de transferencia tecnológica, Otri, de la universidad. Es una empresa privada y tiene 27 personas contratadas que generan para la universidad más de 200 millones de dólares al año en ingresos por royalties de patentes.

En España las Otri son públicas, sometidas a la ley de contratos públicos, con pocos trabajadores y no hay datos públicos de cuánto ingresan por royalties a sus universidades. 

Fuimos a visitar la Universidad de Jerusalén fundada con el apoyo de Albert Einstein. Con menos alumnos que mi universidad de Alcalá, han tenido 8 premios Nobel.

Salí impresionado de Yizzum pero no era consciente de lo que me esperaba en Tel Aviv. Llegamos al hotel en primera línea de playa. Una playa espectacular de unos 8 kilómetros con una arena blanca y decenas de resorts de lujo, muchos en construcción. Me recordó a Miami Beach. Cenamos en un restaurante en la playa con música en español. La ciudad es moderna, cosmopolita y equivalente a cualquier ciudad europea. Apenas ves ultraortodoxos judíos o velos árabes.  

A la mañana siguiente empezamos visitando el Instituto Weizmann. Weizmann fue un químico orgánico que ayudó a los ingleses a ganar la Primera Guerra Mundial. La acetona que necesitaban para producir bombas la importaban de Alemania y, cuando estalló la guerra, Weizmann fue capaz de generar acetona sintética en el laboratorio.

Fue clave para crear el estado de Israel y fue su primer presidente. Decidió, además, crear la universidad de Jersusalén en 1918, un centro tecnológico de excelencia de investigación básica en 1934. Cuando lo creó recibió una limusina de regalo de la fundación Ford pero en el centro y en varios kilómetros alrededor no había aún carreteras asfaltadas. 

Hoy es el centro tecnológico que más ingresa por royalties del mundo. En la última década ingresó más dinero que Harvard, MIT y Stanford juntos

Están muy focalizados en biotecnología, curación del cáncer y Alzheimer, principalmente. Pero también en inteligencia artificial, en computación cuántica y participan en el proyecto europeo del acelerador de partículas.

Los investigadores viven en comunidad con sus familias, forman equipos multidisciplinares y tienen libertad para investigar los temas que quieran.

Tienen sólo 1.200 alumnos de postgrado y se financian el 25% con dinero público y el resto con donaciones privadas. Salí en estado de shock. Nunca en mi vida había visto nada igual en investigación básica y desarrollo tecnológico. 

 Fuimos a Start Up Nation Central. Un edificio muy moderno que acaban de inaugurar y donde trabajan 350 personas. Es una ONG privada que se financia 100% por donaciones privadas. Se encargan de recibir a las empresas, principalmente de fuera de Israel, que tienen alguna necesidad de innovación y las ponen en contacto con el ecosistema de start up o centros tecnológicos para que les puedan resolver esa necesidad.

Luego vimos a gente de Tecnion, el MIT israelí. Después, a gente del ecosistema privado: venture capital, consultores, abogados, etcétera. 

El éxito del modelo es tan brutal que ya se notan los problemas de congestión. Israel ha doblado su nivel de empleo, así como también su renta por habitante desde 2007 gracias al desarrollo del ecosistema tecnológico

Sin duda, el país más exitoso del mundo en los últimos 15 años. Son un país de unos 9 millones de votantes con leyes muy rígidas de inmigración y tienen serios problemas para captar nuevo talento, que es la principal materia prima y el secreto del éxito de su modelo.

Además, el nuevo gobierno populista de Netanyahu cuestiona al ecosistema de start up y varias están considerando irse de Israel.  Esa escasez de oferta ha provocado una intensa inflación salarial y ha disparado el coste de la vida. Se nota principalmente en el precio de la vivienda, que está el doble de cara que en Madrid  para casas equivalentes. 

El ecosistema de Start Up y alta tecnología tiene ya el 10% del empleo directo, supone el 15% del PIB y el 50% de las exportaciones del país

 

“Antes exportábamos naranjas y ahora las importamos de España”, me dijeron en una reunión. El venture capital israelí empieza a invertir con tickets medios de 2-3 millones de euros. En España el ticket más habitual de inversión de start up es inferior a 200.000 euros. 

Al volver desayuné con uno de los principales empresarios del sector farmacéutico español que trabaja con Israel y que conoce bien su ecosistema.

Le pregunté qué traería él a España de Israel para desarrollar nuestro ecosistema tecnológico. Su respuesta fue sencilla y pausada: España necesita capital y fondos especializados.

En LUAfund ya teníamos claro el diagnóstico y nuestra estrategia de inversión y el viaje a Israel la ha reforzado

Nosotros invertimos con tickets a partir de un millón. En España decimos que invertimos en scale up; en Israel seríamos un venture capital estándar que invierte en start up con alto potencial de crecimiento.

Igual que el venture capital israelí, en LUAfund aprovechamos el capital y la financiación para posicionar a empresas españolas en el exterior y hacerlas crecer en ventas fuera.

España, como Israel, es un país pequeño y si quieres escalar una innovación, necesitas que tu modelo de negocio sea global

 

Los cinco principales verticales de Start Up Nation son: agua, alimentos, movilidad, inteligencia artificial y salud. En LUAfund, menos en biotecnología para fármacos que tiene elevado riesgo y no vamos a invertir con nuestro fondo actual, coincidimos con ellos.

Tenemos acuerdos con grandes corporaciones españolas en esos sectores para coinvertir con ellas. Israel no tiene grandes multinacionales, algo que en España sí, y en LUAfund vamos a aprovechar para aumentar la rentabilidad de nuestras inversiones y reducir los riesgos. 

En España hay mucho talento aún infrautilizado a salarios extremadamente competitivos, comparados con los principales ecosistemas tecnológicos.

Además, ahora disponemos de la ley de Start Up que permite atraer talento internacional con un visado de trabajo en España por cinco años y un tipo fiscal muy atractivo. Pagarán el 15% en IRPF o el impuesto de sociedades durante esos cinco años. Ese dinero si no viene, pagará cero impuestos en España. Si vienen, pagarán el IVA y contratarán a nuestros jóvenes con mejores salarios y a nuestras pymes y autónomos generando un fuerte aumento de ingresos públicos.

En LUAfund llevamos años cerca del ecosistema español de scale up. Empresarios que ya han demostrado su talento, con ventas y clientes de verdad que tienen la sana ambición de crecer fuera de España. En la nueva era de la tecnología global las ventajas competitivas locales, normalmente son globales. 

El futuro es ilusionante y el pasado es incierto. Únete al futuro con nosotros.      

    

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