Por José Luis Casal

Senior Advisor. Experto en modelos de negocio digitales

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En los últimos años muchas de las mayores empresas del mundo, desde Amazon hasta Unilever, pasando por Starbucks y Ford, se han comprometido públicamente a alcanzar las emisiones netas cero en un plazo determinado, a menudo para 2040 o 2050.

Cualquier organización que quiera reducir su huella de carbono tiene dos formas básicas de hacerlo: eliminar directamente las emisiones de sus operaciones y/o comprar compensaciones de carbono. Este último método, aunque controvertido, está llamado a desempeñar un papel fundamental en los próximos años en la lucha mundial contra el Cambio Climático.

Aunque todavía es relativamente pequeño, el mercado de compensaciones de carbono se ha expandido rápidamente en los últimos años

De 34 millones de dólares de compensaciones emitidas en 2016, a 73 millones de dólares en 2018 y a 181 millones de dólares en 2020. Algunos expertos creen que el mercado está al borde de un crecimiento explosivo, con empresas de todo el mundo que se preparan para ir a comprar compensaciones.

El influyente financiero y político del clima Mark Carney ha declarado que las compensaciones de carbono podrían ser un mercado de 100.000 millones de dólares para 2030.

En principio, el concepto de compensación de carbono es sencillo

Una parte paga para que otra, en cualquier parte del mundo, elimine de la atmósfera una cantidad acordada de gases de efecto invernadero mediante la reducción o recaptura de emisiones. Algunos ejemplos comunes de proyectos de compensación son la plantación de árboles, que absorben el dióxido de carbono, y la financiación de infraestructuras de energías renovables, como las turbinas eólicas.

En teoría, si una organización genera una tonelada de emisiones de carbono y luego financia un proyecto de compensación que la elimina, esa organización ha tenido un ‘impacto cero’ en el Cambio Climático.

Eso es en teoría. En la práctica, las compensaciones de carbono son fuente de controversia y complejidad operativa.

No te pierdas la primera entrega de este reportaje especial de IA y Cambio Climático

La semana pasada nos centramos en dos conceptos claves: inteligencia climática y seguros paramétricos

Las compensaciones por sí solas nunca nos llevarán a un mundo con cero emisiones de carbono.

cambio climático e Inteligencia artificial: compensaciones de carbono

Los retos que han limitado el tamaño del mercado de compensaciones de carbono hasta la fecha

Fundamentalmente, algunos expertos se oponen a las compensaciones de carbono alegando que absuelven artificialmente a los emisores de sus ‘pecados climáticos’, permitiéndoles arrojar dinero al problema mientras evitan el duro trabajo de ajustar sus propias actividades para reducir las emisiones.

Hay algo de verdad en este punto de vista, ya que lo ideal es que las compensaciones de carbono se utilicen sólo como paso final para llegar a la neutralidad de carbono, después de que una organización haya reducido sus propias emisiones tanto como pueda. Las compensaciones por sí solas nunca nos llevarán a un mundo con cero emisiones de carbono.

Sin embargo, a corto plazo, las compensaciones de carbono son una herramienta importante que aprovecha el poder del mercado para reducir las emisiones.

Especialmente si se tiene en cuenta que, por razones técnicas obvias, es poco probable que algunas actividades humanas esenciales, como los viajes o la industria pesada, estén libres de carbono en un futuro próximo. Las compensaciones son la única manera de que la mayoría de las organizaciones lleguen a las emisiones netas cero.

Un problema más táctico de las compensaciones de carbono es que son difíciles de aplicar a gran escala.

Los problemas de coordinación son enormes, ya que el comprador y el vendedor pueden estar en lados opuestos del mundo. Verificar la legitimidad de un proyecto de compensación de carbono, como por ejemplo, que un árbol se ha plantado realmente, que no se habría plantado de otro modo («adicionalidad«), y que se mantiene vivo y sigue creciendo con el tiempo («permanencia«), es operativamente desalentador. Estos retos han limitado el tamaño del mercado de compensaciones hasta la fecha.

Para hacer frente a estos retos, un nuevo y emocionante grupo de startups están aplicando tecnología y aprendizaje automático para racionalizar, digitalizar y automatizar el mercado de compensaciones de carbono.

Estas empresas creen que pueden desencadenar una enorme demanda acumulada de compensaciones y servir de columna vertebral de una nueva industria multimillonaria.

Empresas prometedoras que están creando mercados de compensación de carbono impulsados por la Inteligencia Artificial

Pachama y NCX, antes conocida como SilviaTerra, son dos prometedoras empresas que están creando mercados de compensación de carbono impulsados por la Inteligencia Artificial y centrados en la forestación. Ambas aplican la Visión por Computador a las imágenes aéreas y otros datos de los sensores para estimar automáticamente el carbono almacenado en los árboles y supervisar continuamente la integridad de los proyectos de compensación de carbono en sus plataformas.

Un aspecto en el que las dos empresas difieren es su enfoque del lado de la oferta del mercado. Mientras que Pachama selecciona un conjunto de proyectos de reforestación a los que los usuarios de su plataforma pueden comprar compensaciones, el enfoque de NCX es más democrático ya que cualquier propietario individual, por pequeño que sea, puede unirse a la plataforma y vender créditos de carbono a cambio de un compromiso de conservación de los árboles.

A medida que el cambio climático se convierte en un tema central en la agenda de las empresas y los gobiernos, es absolutamente necesario que mejoremos el estado de los mercados de compensación de carbono, garantizando la integridad, la transparencia y la responsabilidad’, dijo el director general de Pachama, Diego Sáez Gil. ‘Si lo hacemos bien podríamos ayudar a financiar la restauración de decenas de millones de hectáreas de bosques, eliminando gigatoneladas de CO2 de la atmósfera’.

Otra empresa a la que hay que prestar atención en esta categoría es Patch, que recientemente levantó una ronda de 4,5 millones de dólares de Andreessen Horowitz. La plataforma de Patch elimina la complejidad de la gestión de las compensaciones de carbono, haciendo que los proyectos de compensación sean accesibles a través de una API y unas pocas líneas de código. Entre bastidores, la empresa investiga y se asocia con un puñado de organizaciones de compensación de alta calidad.

Una de las principales cuestiones a las que se enfrentarán estas empresas cuando busquen la escala comercial es el grado de motivación de las organizaciones para gastar dinero en compensaciones de carbono.

Los escépticos sostienen que, aunque no falta la retórica corporativa en torno a los objetivos de emisiones netas a largo plazo, muchas empresas dudarán en comprometer voluntariamente cantidades significativas de capital para compensar sus emisiones. Veremos.

 

La apuesta que hacen estas startups, y sus inversores, es que las organizaciones se tomarán en serio sus compromisos de emisiones netas cero e invertirán dinero real, más pronto que tarde, para avanzar hacia esos compromisos.

 

Además, todo el aspecto de este mercado podría cambiar si los gobiernos, y parece que hacia ahí vamos, empiezan a establecer normas y leyes más rigurosas en torno a los límites de las emisiones de carbono. Algo que podría hacer que las compensaciones de carbono pasaran de ser algo deseable a una obligación para miles de empresas de todo el mundo.

Contabilidad del carbono

Para reducir o compensar su huella de carbono, una organización debe entender primero cuál es su huella de carbono. Se trata de un proceso difícil, complicado y que requiere muchos datos.

La huella de carbono global de una empresa puede desglosarse en tres categorías: 

  • Las emisiones directas de las propias operaciones de la empresa, conocidas como emisiones de Alcance 1.
  • Las emisiones necesarias para generar la electricidad que utiliza la empresa, emisiones de Alcance 2.
  • Y, lo más difícil de medir, las emisiones que entran en la producción y el consumo de los productos de la empresa a lo largo de su cadena de valor, desde los proveedores anteriores hasta los clientes finales, y que se conocen como emisiones de Alcance 3.

Dos ejemplos ilustrativos de las emisiones de alcance 3: Sweetgreen incluye en sus emisiones de Alcance 3 el metano emitido por las vacas que producen el queso de sus ensaladas, mientras que Square contabiliza la producción de carbono de la electricidad que los comerciantes individuales utilizan para alimentar sus registros de Square.

En el último año, ha surgido una multitud de empresas emergentes que ofrecen herramientas para ayudar a las organizaciones a medir y hacer un seguimiento de sus emisiones de carbono, desde el Alcance 1 hasta el Alcance 3.

La visión de los productos de estas startups va más allá de ayudar a las empresas a cuantificar las emisiones. Una vez que una empresa tiene una visión completa de su huella de carbono, puede desarrollar y ejecutar un plan basado en datos para reducir sus emisiones. Por ejemplo, cambiando a fuentes de electricidad de origen renovable, adaptando su huella inmobiliaria, presionando a sus proveedores para que adopten prácticas más bajas en carbono, proporcionando a los empleados información para tomar decisiones diarias más sostenibles o, como os conté antes, comprando compensaciones de carbono.

La empresa más destacada que está creando una plataforma de contabilidad de carbono para empresas es Watershed, fundada recientemente por un equipo de veteranos de Stripe. Watershed ha atraído la atención en gran medida porque está respaldada por Michael Moritz, de Sequoia, y John Doerr, de Kleiner Perkins; la última empresa en fase inicial en la que se asociaron estos dos icónicos capitalistas de riesgo fue… ¡Google! en 1999.

Se ve que tienen claro que ‘el clima es un problema de datos’ y saben que las empresas toman cada día decisiones que tienen un impacto en las emisiones de carbono aunque sus responsables no sean conscientes de las emisiones de carbono de sus elecciones. Watershed, está creando herramientas para desvelar esta información y convertir los datos empresariales brutos, como facturas de servicios públicos, órdenes de compra, registros de tránsito…, en acciones concretas que reduzcan las emisiones de carbono. Un súper reto.

Otros competidores en este espacio de rápido desarrollo son Emitwise, SINAI Technologies, Persefoni y CarbonChain.

 

Uno de los retos fundamentales a los que se enfrentan estas startups es el de la gestión y la calidad de los datos.

Las emisiones de Alcance 3, en particular, pueden resultar realmente difíciles de recopilar en forma de datos fiables.

Por ejemplo, imaginad una organización con una compleja cadena de suministro que se extiende por varios países extranjeros, incluyendo varios proveedores intermediarios que no están dispuestos a compartir información detallada sobre sus operaciones y su uso de energía. Desarrollar una imagen detallada de las emisiones de Alcance 3 de esta empresa sería realmente difícil y tendríamos una alta probabilidad de, como dice el ‘refrán’ sobre los datos: basura que entra, basura que sale.

La creación de un medio preciso, repetible y escalable para recopilar datos sobre las emisiones de carbono en todo el mundo y a lo largo del ciclo de vida de un producto será un elemento clave para las startups que quieran hacerse un hueco en esta area.

Ah! Por cierto, no quiero olvidar que también, alguna de estas startups, aprovechando que las emisiones no pasan por el Pisuerga, están desarrollando mercados de compensación de carbono como una extensión natural de sus plataformas de contabilidad de carbono. Esto las llevará a competir directamente con los proyectos de los que hablé antes, ya que las visiones de los productos de estas empresas convergen.

Al final, la clave, igual que en el caso de la compensación de carbono, será el grado de apetito de los clientes por desprenderse voluntariamente del dinero que tanto les ha costado ganar para crear sólidos programas de descarbonización.

La semana que viene publicaremos la última entrega de este reportaje especial de Cambio Climático e Inteligencia Artificial

Hablaremos de cómo los edificios producen cerca de una quinta parte de las emisiones totales de carbono del mundo. Por tanto, hacer que nuestros edificios sean más eficientes es esencial en la lucha contra el cambio climático.

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