Por José Carlos Díez

Partner de LUA

@josecdiez

LinkedIn: josé-carlos-díez

Te despiertas una mañana y lees dos noticias que te hacen reflexionar. Glovo capta 450 millones de euros, la mayor ronda de capital de la historia de España. Y Deliveroo, su competencia, registra la peor salida a bolsa de la historia en Londres con un desplome del 30%

El capital riesgo es tan antiguo como las finanzas. En 1492 el Cardenal Cisneros reunió en su palacio de Alcalá -lo sigo viendo hoy desde el despacho de mi facultad- a Isabel la Católica y Cristóbal Colón. Un marino emprendedor que quería colonizar las indias orientales, de origen supuestamente genovés (aunque ahora se especula que era portugués), y que consiguió el apoyo de la corona de Castilla para financiar su viaje.

Con el apoyo de la Reina, Colón levantó una ronda de capital en los centros financieros de Castilla y nobles y banqueros de la época pusieron el dinero.

El problema del sector financiero es que tiene capacidad de autogenerar su negocio con una dinámica diferente de la economía real.

El auge del capital riesgo desde 2008

Desde entonces, hay más sofisticación pero los instrumentos son los mismos. El capital riesgo vive un auge desde la crisis de 2008. Su renacimiento comenzó en los años ochenta tras la crisis de las savings and loans en EEUU.

La Reserva Federal subió bruscamente los tipos de interés para contener la inflación provocada por las crisis del petróleo. Esas entidades habían dado hipotecas a tipo fijo del 4-6%, sus costes de pasivo subieron por encima del 10% y quebraron.

Para evitar que el credit crunch provocara una gran depresión, el Gobierno de EEUU, con buen criterio, dio beneficios fiscales para favorecer la aparición de los Business Development Companies que invertían capital y podían financiar con deuda a esas empresas hasta un apalancamiento de uno a uno.

 

Hoy los mejores banqueros de Wall Street se han pasado al capital riesgo y han hecho fortunas con estas inversiones

Como me enseñó mi maestro Antonio Torrero, el problema del capitalismo financiero es que tiene capacidad de autogenerar su negocio con una dinámica diferente de la economía real.

Y como nos enseñó Hyman Minsky, con su hipótesis de inestabilidad financiera, cuando baja la rentabilidad, el sector financiero en vez reducir su capacidad instalada aumenta los riesgos asumidos.

Capitalismo financiero

En el gráfico anterior puedes observar el índice CAPE del Nobel Robert Shiller para la bolsa americana y los tipos de interés de la deuda pública de EEUU a largo plazo.

El gráfico describe a la perfección la hipótesis de inestabilidad financiera de Minsky. La crisis de las subprime en 2007 pone en riesgo la estabilidad de la deuda mundial. La Fed evitó una depresión inundando el sistema de liquidez y bajando los tipos al 0%. Con el 0% el negocio bancario no es rentable y Wall Street huyó hacía adelante desviando el dinero inyectado por el banco central a los activos de riesgo y provocando la segunda mayor burbuja bursátil de la historia. 

Con la pandemia ha sucedido algo similar y la burbuja sigue inflándose. El capital riesgo ha contribuido a formar esa burbuja. Los fondos han conseguido captar mucho ahorro y la regulación les exige invertir ese dinero en un plazo fijado.

El secreto del capitalismo es comprar barato y vender caro. Pero los incentivos en las burbujas son perversos y si no compras caro te quedas fuera del mercado y sin negocio. Si recordáis fue lo mismo que sucedió con la burbuja inmobiliaria en España. 

Lo único que sabemos los economistas que hemos dedicado la mayor parte de nuestra vida a estudiar y analizar el fenómeno financiero es que no sabemos nada.

Nuestra capacidad de anticipar el futuro a más de unas pocas semanas es muy limitada, incluso con el avance del big data y la inteligencia artificial.

Las series financieras siguen dinámicas caóticas deterministas que permiten establecer algunos patrones de comportamiento y definir estrategias de inversión. Pero de repente algún evento hace que cambien a caos no determinístico y su comportamiento es similar al de un huracán (y su capacidad destructiva también). No sabemos ni cuándo se va a producir, ni que dinámica va a seguir, ni cuál será su capacidad destructiva cuando pincha la burbuja.

 

En LUAfund hemos creado nuestro fondo siendo conscientes de este escenario que se ha amplificado con la pandemia y la reacción de los bancos centrales

La opción de no asumir riesgo en euros tiene un coste ya que los tipos de la deuda pública son negativos. La inflación prevista será superior al 1%. Por lo tanto, no asumir riesgos en Europa en un bono a 5 años, con una inflación prevista entre 1-1,5% supone perder un 10% de capacidad de compra de tus ahorros, algo totalmente irracional. Dentro del riesgo una opción es invertir en bolsa o private equity internacional asumiendo la sobrevaloración de los activos y creyendo que te puedes alejar de la costa cuando estalle la burbuja.

Nosotros pensamos que la opción de inversión óptima de mínimo riesgo para nuestros inversores es nuestro fondo LUA crecimiento. La bolsa española, según el índice CAPE Shiller, está infravalorada.

 

LUA invertirá en empresas innovadoras con tickets entre dos y 20 millones donde en España hay muy poco dinero. Esas empresas están aún más infravaloradas y además tienen prima de liquidez, lo cual hace que sus precios de compra sean extraordinariamente atractivos. 

Son empresas que ya tienen clientes, ventas y generan flujo de caja positivos. Y tienen altas expectativas de crecimiento en ventas y en beneficios, lo cual es el secreto para vender caras tus inversiones.  

Si la burbuja continúa, LUA conseguirá colocarlas en bolsa a precios muy altos dando rentabilidades extremadamente elevadas a nuestros inversores. Si la burbuja estalla, las empresas que tienen flujos de cajas negativos y son adictas a la financiación muchas morirán.

Las empresas de LUA serán resilientes y podrán comprar la tecnología de las anteriores a precios de estrés, como sucedió tras el pinchazo de la burbuja del Nasdaq en 2001. Y LUA tiene margen para elegir el mejor momento de mercado para vender y salir a bolsa, algo que si has invertido en acciones que ya cotizan en bolsa no es posible. 

LUA además de cumplir la condición necesaria del capitalismo financiero de dar retorno al capital de nuestros inversores, invierte en empresas con compromiso social y ambiental

Empresas que con su innovación aportan un bien a la humanidad, que son respetuosas con el planeta y ayudan a mitigar el cambio climático, que aumentan mucho su empleo y pagan buenos salarios, que tienen planes de igualdad de oportunidades sin discriminar por género, que colaboran con los departamentos de I+D de nuestras universidades apoyando el conocimiento y transformando ese conocimiento en inversión y en empleo.

Como decía Buda, “el dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional”. Si no quieres sufrir los efectos del pinchazo de la burbuja del actual capitalismo financiero y no quieres que tu ahorro se evapore cada año con tipos negativos e inflación tu opción es invertir en LUA.

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